Día: 16 de marzo de 2022

bailarines llamerada Puno Perú

Según la mitología andina, las llamas descienden de las estrellas que cayeron del cielo en los albores de la civilización. Hay un sin número de leyendas precolombinas donde la llama cobra especial protagonismo, por ejemplo la leyenda quechua que cuenta que en el tiempo del incanato se produjo una revuelta de los Chankas cuyo ejército tenía sitiado al Cusco. Cusi Yupanqui, el segundo hijo de Yahuar Huaca, quien después se autoproclamara Pachacútec, bajó de las montañas y derrotó a los invasores durante la batalla de Yahuarpampa. Incluso dicen que hasta las piedras (Pururaucas) se volvieron soldados y que los Allenqapacs cayeron sobre los Chankas con sus miles de llamas y los aplastaron.

Los Allenqapacs era un pueblo muy organizado y reconocido como criadores de llamas, por eso, los incas tomaron su modelo para administrar el imperio. Las pinturas rupestres de Macusani y Corani en la Provincia de Carabaya, Región de Puno, son las más contundentes, prueba de que el hombre andino inició la domesticación de la llama desde aproximadamente ocho mil años para proveerse de alimento, transporte y abrigo. Las figuras encontradas, en su mayoría son de auquénidos, algunos felinos y cérvidos. No todas representan a cazadores; hay personajes por ejemplo, que debido a sus movimientos y atuendos son agrupados en filas y que se asemejan más a un grupo de danzantes participando en un ritual. Esto nos hace pensar que la “Llamerada”, es una de las danzas más antiguas de esta parte de América. Parece estar inspirada en los postillones incaicos encargados de arrear a los auquénidos para transportar los productos de una región a otra.

Esta danza representa a los arrieros de llamas que recorrían los caminos del Tahuantinsuyo con destino al Cusco para asistir a la gran fiesta del Inti Raymi y además, fue llevada por los conquistadores incas hacia la región altiplánica donde los aymaras la llamaron Qarwani.
El atuendo es una mezcla de antiguos elementos precolombinos. El hombre y la mujer llevan en la mano derecha una honda, (Q´urawa) símbolo de pastores y arrieros. Hombres y mujeres cubren su cabeza con una montera cuadrada hecha de paño y con flecos. Ambos calzan sus pies con abarcas rústicas fabricadas de cuero. Por su parte, el hombre lleva camisa de lana o de bayeta, los pantalones poco más abajo de las rodillas, un awayo de colores amarrado sobre el pecho, un chumpi o faja multicolor que rodea la cintura, una soga que cruza el cuerpo en sentido contrario al awayo. Algunos también llevan una careta de yeso con los labios en actitud de silbar.

El desplazamiento de hombres y mujeres en filas es una bella expresión de elegancia, al igual que sus pasos armoniosos hacia el frente con uno o dos hacia atrás y siempre el movimiento de la honda, simulando el arreo o lanzamientos de piedras. La melodía imita el trote leve de las llamas, por ende, los danzantes parecieran ir tras hipotéticos rebaños. En sus orígenes, este baile se ejecutaba en las pampas y senderos de las alturas andinas del sur, dándoseles el nombre de Llameros a sus ejecutantes. Posteriormente, incursiona en los pueblos, en la celebración de las fiestas patronales, resaltando en coloridos y distintas coreográficas, llamándose desde entonces “Llamerada”.
Durante la festividad en honor a la Virgen de la Candelaria, que se realiza en Puno en febrero de cada año, se pueden apreciar en todo su esplendor, ésta y otras danzas como expresión de nuestra cultura viva.

Fuente: Revista Brisas

baile de la diablada Puno Perú

 

La realidad cultural de los grupos sociales en el Perú es muy diversa, por eso se aprecian muchas manifestaciones socioculturales de pueblos escondidos en el tiempo y el espacio que persisten en sus tradiciones con nuevas propuestas pero con la afirmación de sus creencias y costumbres. Esto, con la finalidad de hacer conocer su territorio, sus formas de vida, velando además por su subsistencia a través de la danza y otras bondades que le da la naturaleza.

La realidad cultural de los grupos sociales en el Perú es muy diversa, por eso se aprecian muchas manifestaciones socioculturales de pueblos escondidos en el tiempo y el espacio que persisten en sus tradiciones con nuevas propuestas pero con la afirmación de sus creencias y costumbres. Esto, con la finalidad de hacer conocer su territorio, sus formas de vida, velando además por su subsistencia a través de la danza y otras bondades que le da la naturaleza.

Las danzas tradicionales constituyen la riqueza y vigencia actual de estas manifestaciones demostradas en cada una de sus fiestas que si bien en el Perú profundo aún tienen valor místico, en otras  pasaron a tener una connotación distinta, siendo éstas renovadas en el tiempo. Bondades que queremos destacar y promover a partir de estas líneas.
La danza por naturaleza es integral, biopsicosocial y un medio posible en la educación, en la salud, en el bienestar emocional, físico y en otras actividades inherentes al ser humano, actividades que se practican cotidianamente en el departamento de Puno. Sin duda, cada mes hay siempre un motivo para danzar.
Puno, a orillas del lago Titicaca donde el cultivo de la danza es parte de la manifestación de todos los pueblos  pueblos quechuas, aymaras y mestizos, es el lenguaje no verbal que a través de los movimientos le rinden culto a la naturaleza en la representación de la vida y la convivencia con ella misma. Danza Tradicional Salud Energía.El respeto por la cultura, la naturaleza, las costumbres, tradiciones  y  los valores morales, constituye  mirar el  movimiento hecho danza de manera holística no solo por su presentación social, geográfica, etnográfica, sino también la danza como  alternativa de bienestar, salud mental, corporal y espiritual.
¿Por qué la Danza Vital? Porque la danza es movimiento y el movimiento es vida como el respirar y exhalar, como los latidos del corazón. La danza tradicional es el reflejo de la vida, constituye una actividad que fortalece la filosofía de reciprocidad andina, promueve el desarrollo de las relaciones interpersonales y de la inteligencia emocional; es decir, busca equilibrar las condiciones físicas o espirituales de los individuos y/o grupos de personas, porque la danza es el instrumento no es el fin, es un estilo de vida.
Los pueblos andinos quechuas y aymaras han tenido como principio de vida el reconocimiento a la naturaleza expresado en sus actividades sociales, religiosas, y comunales. El sentido de reciprocidad y el respeto entre todos y la naturaleza, constituye una concepción y espiritualidad de los principios de la vida reflejada en su filosofía; es decir, se sustenta en un pensamiento cíclico e integrado.

Son muchos los autores que hablan sobre este tema como Polar O. (2000) que dice: “Entonces, el hombre es considerado una unidad como su medio ambiente, porque su actitud con la naturaleza es de comunidad con ella y no de sojuzgamiento; su trabajo agrícola y ganadera es siempre motivo de fiesta y alegría” Para tomar como ejemplo lo mencionado líneas arriba, de toda la diversidad de danzas que se encuentra en el departamento de Puno, nos situaremos en una de las más representativas y costumbristas de las zonas indígenas: pujllay, anata o carnaval. El pujllay en quechua y anata en aymara, es una fiesta ancestral que data de la época prehispánica, es una manifestación que guarda relación entre la persona, la naturaleza y la divinidad, siendo un ritual de renovación de la creación del mundo y de la naturaleza, en esta fecha se restablecen las relaciones sociales entre niños, jóvenes y adultos. La danza simbólicamente representa la alegría y el bienestar de toda una comunidad.Las danzas de Carnaval constituyen aquellas que están relacionadas en algunos casos con la agricultura y en otros, con la ganadería dependiendo del piso geográfico donde se ubica el grupo social étnico. Cuando indagamos sobre el tema nos encontramos con diversos investigadores que hablan sobre el tema como Paniagua F.(1990) que dice: “Es muy conocido el caso de las danzas carnavalescas que se producen en forma tradicional y que también comprenden mitos y leyendas… Generalmente obedecen a las espontáneas manifestaciones de alegría y regocijo en homenaje a la chacra en flor, como tributo a la fecundidad de la generosa tierra”.
La danza tradicional por ser un lenguaje del movimiento constituye el medio más efectivo de expresión, es una herramienta de comunicación utilizada por los pueblos para dar a conocer su actividad económica, su filosofía, sus costumbres; siempre en una dualidad con la actividad y la naturaleza, el respeto por el medio ambiente y la solidaridad.
¿Cómo ayuda la práctica de la danza tradicional al bienestar y la salud? desde mucho tiempo atrás la danza es un medio  terapéutico, ya que busca el equilibrio emocional que promueve la actividad física, genera además alegría y combate los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares y estrés. La acción danzaria involucra varias actividades y disciplinas que se interrelacionan entre sí, como el arte, la psicología, la salud, la educación, los valores, la sociedad, las creencias y su correspondencia con el pensamiento cósmico, por ello es vital practicarla, nos provee de muchos beneficios.
Esto nos demuestra que existe una interrelación entre los aspectos involucrados en esta propuesta “DANZA VITAL”, tenemos que ver la danza más allá de la representación, en los beneficios que ella nos da y que debemos sistematizar.
ConclusionesLa danza puede ser un instrumento de formación de bienestar y salud, ayuda al ser humano a combatir el estrés y otras dolencias, puesto que su práctica es integral; es decir, biopsicosocial.Si se sistematiza la Danza tradicional y se promueve sus beneficios, se puede constituir un espacio que genere ingreso económico para la zona a partir de sus propias costumbres, y también un instrumento para fortalecer su autoestima e identidad.Debemos regresar a nuestros inicios, donde el hombre vivía de manera natural y la danza es una herramienta para ese proceso, porque facilita esa toma de conciencia personal.

Fuente: Revista Brisas

sacerdote dando bendición

En la Iglesia de San Juan, ubicada en el Parque Pino, retumbaba fuerte y acompasada la música proveniente de los más de un centenar de conjuntos folklóricos y que a esa hora danzaban y cantaban por las calles de la ciudad después de haber participado en la Gran Parada de Veneración organizada por la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno en Homenaje a la Virgen de la Candelaria.

Dentro del templo estaba por empezar la acostumbrada misa dominical, sólo que ese día formaba parte del Programa de Festividades en Honor a la Mamita Candelaria, la imagen representativa de la Virgen María, a cuya advocación millares de puneños y millones de peruanos honran como intermediadora de nuestras plegarias a Dios Nuestro Señor.

El párroco, el Reverendo Padre Josafeth Forero Espeleta tuvo a su cargo la celebración de la Santa Misa. A un costado, muy discretamente, el Presidente de la Hermandad de la Virgen de la Candelaria de Puno Antonio Gonzales Castillo y su Junta Directiva seguían, llenos de fervor, el desarrollo de la ceremonia. En la feligresía, en la primera banca, se encontraban los directivos de la Asociación Cultural Brisas del Titicaca, entre ellos Juan José Vera del Carpio (Vicepresidente) Luis Valencia Mendoza (Tesorero) y Juan Carlos Molina Luján (Vocal de Actividades Artísticas), quienes eran portadores del “Escapulario de Oro” que por encargo de la institución sería impuesta a la Virgen, como testimonio del aprecio y fe que los briseños tenemos a nuestra Mamita Candelaria.

En efecto, en el momento del Ofertorio los directivos se acercaron al altar y depositaron en manos del sacerdote la ofrenda que había sido elaborada en Lima, por acuerdo del Consejo Directivo Presidido por el Mg. Delbert Terán Dianderas. Fue un momento de gran emoción. Al término de la Misa hubo una pequeña reunión donde se apersonaron algunos asociados como Mario De La Jara, Haydee Garnica y otros, quienes recibimos como recordatorio una estampa enmarcada en vidrio biselado de la Virgen de la Candelaria, que hoy se exhibe en el salón de la Presidencia de la ACBT.

En esa oportunidad, los presentes constatamos el deplorable estado del “anda” sobre la cual la Mamita Candelaria recorre las calles de Puno. Estaba parchada, con quiebres, la madera corroída ya por el tiempo. Era urgente una intervención, por lo que la Hermandad, solicitó el apoyo de nuestra institución para adquirir un anda nueva. Propusimos que la ACBT iba a estudiar la forma de contribuir en la cruzada que había emprendido la Hermandad.

Es así que, semanas después, el Consejo Directivo, en Lima acordó realizar una Noche de Folklore con este propósito y solicitó a la Asociación “Caporales Centralistas”, encabezada por el vocal Juan Carlos Molina, se haga cargo de esa tarea, la cual se llevó a cabo el lunes 29 de agosto, en donde se recaudó la suma de 10,000 soles.

En el mes de Octubre, el Vicepresidente Juan José Vera del Carpio en representación del Consejo Directivo y de la asociación, viajó a Puno y en ceremonia pública, hizo entrega de la contribución de la Asociación Cultural Brisas del Titicaca para la adquisición de la nueva anda para la Virgen de La Candelaria. El hecho fue recibido y celebrado con generosos aplausos, por los asistentes a la misa dominical de seis de la tarde del domingo 23. En esa oportunidad se colocó a los pies de la imagen de la Mamita Candelaria el Escapulario de Oro de la ACBT, para lo cual la imagen fue retirada del Altar Mayor de la Iglesia de San Juan.

De esta manera la Asociación Cultural Brisas del Titicaca, cumplió con una ofrenda de fe, homenaje permanente a nuestra Mamita Candelaria.

Fuente: Revista Brisas

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